Frases, poemas y poesías de amor

Selección de poesias y poemas de José de Espronceda

Fresca, lozana, pura y olorosa

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.


Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.


Así brilló un momento mi vena
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.


Mas ¡ay! que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.

A una dama burlada

 Dueña de rubios cabellos,  
        Tan altiva,  
Que creéis que basta el vellos  
Para que un amante viva  
        Preso en ellos 
El tiempo que vos queréis;  
Si tanto ingenio tenéis  
Que entretenéis tres galanes,  
¿Cómo salieron mal hora,  
        Mi señora, 
        Tus afanes?  
    
Pusiste gesto amoroso  
        Al primero;  
Al segundo el rostro hermoso  
Le volviste placentero, 
    
        Y con doloso  
Sortilegio en tu prisión  
Entró un tercer corazón;  
Viste a tus pies tres galanes,  
Y diste, al verlos rendidos, 
        Por cumplidos  
        Tus afanes.  

A Jarifa en una orgía

Trae, Jarifa, trae tu mano,  
Ven y pósala en mi frente,  
Que en un mar de lava hirviente  
Mi cabeza siento arder.  
   Ven y junta con mis labios 
Esos labios que me irritan,  
Donde aún los besos palpitan  
De tus amantes de ayer.  

   ¿Qué la virtud, la pureza?  
¿Qué la verdad y el cariño?   
Mentida ilusión de niño  
Que halagó mi juventud.  
   Dadme vino: en él se ahoguen  
Mis recuerdos; aturdida,  
Sin sentir, huya la vida;   
Paz me traiga el ataúd.  

   El sudor mi rostro quema,  
Y en ardiente sangre, rojos  
Brillan inciertos mis ojos,  
Se me salta el corazón. 
   Huye, mujer; te detesto,  
Siento tu mano en la mía,  
Y tu mano siento fría,  
Y tus besos hielo son.  
    
    ... ... ...

A la noche

 Salve, oh tú, noche serena,  
Que al mundo velas augusta,  
Y los pesares de un triste  
Con tu oscuridad endulzas.  

El arroyuelo a lo lejos
Más acallado murmura,  
Y entre las ramas el aura  
Eco armonioso susurra.  

Se cubre el monte de sombras  
Que las praderas anublan,
Y las estrellas apenas  
Con trémula luz alumbran.  

Melancólico rüido  
Del mar las olas murmuran,  
Y fatuos, rápidos fuegos   
Entre sus aguas fluctúan.